Tras la exposición de los resultados en tablas que dividen los indicadores según la frecuencia y de manera etaria (cabe aclarar que la división que menciona la directora acerca del centro se da en dos ciclos de 0 a 3 y de 3 a 5 pero para facilitar la observación y el análisis se ha divido por ciclos más cortos : sala cuna menor, sala cuna mayor y 2 a 4 años) junto con la exposición de lo mencionado en la entrevista se puede indicar que el espacio físico del centro no siempre es adecuado para la talla de los niños lo que evidentemente frena la autonomía de los párvulos ya que dependen absolutamente de los adultos en actividades que ellos solos pudieran hacer, pero por estas limitaciones del mobiliario se estructuran espacios inapropiados y muchas veces inseguros para los niños; lo que no les permiten desenvolverse autónomamente. En cuanto a lo que la directora menciona sobre la importancia de ir construyendo la autonomía de los párvulos de forma paulatina en espacios de rutina como la alimentación y el aseo en la realidad no lo aplica pues para optimizar el tiempo los adultos asumen roles que los niños ya están capaces de realizarlos. Es claro que en algunas edades este tipo de autonomía no debe ser impulsada aun pues sus características evolutivas lo impiden pero se puede impulsar la autodecisión en momentos de elección de juguetes, de materiales de respetar ritmos de aprendizaje, vigilia, descanso, etc. SI mencionamos que la autonomía es un concepto de la filosofía y la psicología evolutiva que expresa la capacidad para darse normas a uno mismo sin influencia de presiones, para auto dirigir el comportamiento guiándose por sus interés, deseos y necesidades[1] entonces se debería permitir a los niños ir construyendo su autonomía a través del autodescubrimiento de posibilidades corporales, cognitivas y afectivas.
Frente a la organización del aula la teoría manejada nos menciona que los espacios educativos deben ser la prolongación del hogar y no un sistema escolarizado, para que el niño desarrolle sus potencialidades de la manera más natural, espontánea, libre y agradable que sea posible; en el centro en cuestión esto no se maneja ya que la organización del mobiliario no permite la libre ambulación de los párvulos; por ejemplo, en sala cuna menor el área de gateo está abarrotada de otros materiales que utilizan los niños más grandes por lo que el espacio de gateo se limita mucho y no permite la libre ambulación de los niños por esta área; frente a los niños de sala cuna mayor se ve que la distribución de su aula es muy escolarizada igual que el aula de los niños de 2 a 4 años; pues se presenta la distribución de mesas y sillas frente a un pizarrón limitando el espacio restante del aula para la ambulación segura de los niños. La directora opina que este tipo de organización es una manera que los niños ya se familiaricen con su siguiente paso que es la escuela y además esta organización permite a los niños estar cómodos al hacer las actividades también ayuda para que la atención se focalice en la maestra y lo que ella realice y ayuda también a que los niños mantengan un orden y no ocurran accidentes de caídas o golpes con el mobiliario. Frente a esta respuesta se pueden analizar muchas variables que inciden en el principio de actividad, por una parte el hecho de asumir a la educación inicial como una preparación para el futuro quita toda la importancia per se que tiene esta etapa de educación por lo que vemos que se sigue asumiendo a la educación inicial como un simple preparativo y así no se reflexiona la importancia de impulsar el desarrollo integral del niño como objetivo principal sino de prepararlo para otra etapa pues se lo ve al niño no en el presente sino en el futuro respondiendo a lo que los adultos asumen es necesario para ellos y dejan de lado los intereses y necesidades que manifiesten. Esto nos lleva a otro punto esencial es hecho de escuchar y atender a los sentimientos, pensamientos y deseos de los párvulos, la entrevistada menciona que es muy importante hacerlo pues ellos necesitan manifestar sus intereses y necesidades y además que todos aprendemos de aquello indica también, que en su institución se trata de permitir a los niños expresar lo que dicen y piensan no sólo para desarrollar el lenguaje sino también para evaluar. Sin embargo la realidad pinta muy diferente ya que los niños manifiestan lo que la maestra quiere que manifiesten y cuando ella lo decida pues la espontánea actividad de los párvulos es coartada con correcciones disciplinarias basadas en modelos comparativos de niños silenciosos y quietos y en muchas ocasiones estas correcciones disciplinarias no son afectivas lo que incide en que los niños, principalmente los más grandes, cambien su conducta frente a la presencia del adulto pues lo ven como una figura autoritaria.
Otro punto importante de análisis recae en la conceptualización que la directora da sobre el principio de actividad y lo que conoce sobre lo que el Referente menciona frente a ello; así, la directora señaló al principio de actividad como algo innato en el párvulo y opinó que era importante ya que planteaba “necesario que los niños se muevan para que aprendan sobre sus posibilidades corporales” esto nos indica el limitado conocimiento sobre la totalidad que abarca el principio de actividad pues no es sólo sinónimo de movimiento físico sino involucra un protagonismo holista es decir que el niño sea capaz de experienciar por sí mismo su aprendizaje a nivel cognitivo, psicomotor y socioafectivo. En cuanto a lo estipulado en el Referente Curricular para educación Inicial la directora mencionó de manera general al juego y el aparecimiento implícito del principio de actividad en esta conceptualización por lo que observamos que es evidente el desconocimiento a profundidad del Referente Curricular y la importancia explícita que este documento da al principio de actividad.
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